La mentoría LEI se llevará a cabo a través de reuniones de asesoramiento entre mentor y equipos mentorizados, quienes definirán un itinerario para cada centro. En dichas reuniones se utilizarán las «preguntas críticas», que persiguen comprender mejor las causas de las cosas.
Además de un apoyo continuo mediante correo electrónico, teléfono o videoconferencia, los mentores de cada centro se adaptarán a las necesidades individuales y colectivas de los equipos directivos.
Los principios en los que se sustenta este programa de mentoría, entendido como «de acompañamiento y catalizador» (David Reyero, 2020), guardan una estrecha relación con la importancia que se concede a las relaciones entre las personas, uno de los ejes de la visión LEI.
Los principios de relación entre mentores y mentorizados no son sino el modo en que el programa aprecia y valora el papel individual y la aportación colectiva de cada uno de los miembros de la comunidad educativa: familias, profesores, estudiantes, orientadores, personal de apoyo y entorno inmediato de la escuela.
En la base del programa de mentoría LEI se unen los modelos de facilitación, en el cual el protagonista es el mentorizado, y de colaboración, en el que mentor y mentorizado consensuan las posibles decisiones a adoptar.